martes, 3 de julio de 2012

Día 72. 2ª parte: De paseo por las alturas.

... lo saqué a la azotea y estuvimos un buen rato jugando por allí. Lo puse varias veces en el borde que da al tejado pero no se sentía seguro y se bajaba. En todo momento tenía que estar pendiente de él porque lo notaba inseguro (es normal, después de tantísimo tiempo sin “gamberrear” por ahí) y no me fiaba, pensando que pudiera resbalarse por el tejado y ... ¡¡uf!! Bueno, mientras este buen rato de libertad, fuera del chiringuito, me seguía y se paraba para lavarse, en múltiples ocasiones; esto me sorprendió, pero podía deberse a que estaba contento. Los gatos, cuando lo están (por ejemplo, después de un buen plato) se acicalan desmesuradamente. Aproveché para hacerle más fotos y algún que otro video (que espero colgar un día de estos). Luego, volví al estudio y a él lo dejé en su habitación al aire libre y con vistas. Al caer la noche lo bajé al baño (aún sigue refrescando como para dejarlo arriba hasta la mañana siguiente) y le puse de comer comida de la “güena, güena”.

3 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Además es un gato muy gracioso, tiene una cara muy divertida, a pesar de tener la nariz rota, como los boxeadores de leyenda.

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    2. ¿Podría ser Jack Nicholson en Chinatown!! no me acuerdo del nombre del personaje. El momento que me pone los pelos de punta cuando le meten la navaja por la nariz y ZAS!

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