miércoles, 25 de abril de 2012

Día 1. 1ª parte: El encuentro.

El martes, 10 de abril, al llegar a casa por la tarde, me encontré delante de la puerta a un gatito, calculo de unos 2 años, totalmente desfallecido, escuálido y con la cara desfigurada. A pesar de el calor que hacía y que le estaba dando el sol directamente, él estaba allí quieto, como si me estuviera esperando, a pesar de que no lo conocía de nada (al menos eso creo). En otras ocasiones, cuando me he topado con alguno de los gatos callejeros del barrio, suelen salir corriendo pero este seguía allí, sin fuerza alguna para moverse. He de admitir que, por un momento, deseé que se marchara pero luego pensé que tal vez estaba allí porque, en el fondo, sabía que aquel era territorio gatuno y podrían echarle una mano. Entré en casa y cogí unos guantes, aprovechando para cerrar el trastero donde duermen Azul y Verde, mis dos gatas. Salí a la calle y me acerqué despacio y con precaución al gatito, no sabía como podría responder y tampoco sabía si tenía algún hueso roto, lo cogí colocando las dos manos por debajo de la tripa y lo metí en mi jardín.


Tenía todo el hocico lleno de sangre, ya seca por algunos lados, y el ojo derecho cerrado y lleno de lágrimas secas. A penas podía respirar y tenía casi media lengua fuera de la boca. Pensé que algo de agua y comida le vendría bien, así que cogí unos platos metálicos y le puse agua y comida de lata para gatos (la que utilizo para sobornar a mis gatas cuando quiero que entren en casa). El gatito no mostró ni el más mínimo interés aunque más bien creo que lo que pasaba es que no podía ni con su alma. Decidí limpiarle las heridas y fui a por gasas y agua oxigenada, al volver me lo encontré intentando saltar por encima de la valla del jardín ¡¡increíble!! No tenía fuerzas para comer pero si para escapar, bueno, no suficientes porque no lo logró. Lo cogí y lo subí en una mesa, empecé a limpiarlo con cuidado. Descubrí entonces que tenía todo el hocico destrozado, con un buen corte que iba desde uno de los orificios de la nariz hasta el final de la mejilla derecha. Aparte tenía otra herida grande en la parte superior de la cabeza, hacía el lado izquierdo. La situación era más grave de lo que creía y me preguntaba qué podía hacer, cómo iba a organizarme para cuidar de este gatito sin que mis gatas entraran en contacto con él, desconocía su estado de salud y si éste podría afectar a Azul y Verde. Después de pensarlo un ratito, decidí responder a la “petición” de auxilio de aquel pequeño colega y, ya que la envergadura de sus heridas superaba las posibilidades de mi improvisado hospital de campaña, ...

4 comentarios:

  1. que hermoso, leeré todo :) eres una persona genial, un gran ser humano; eres un ejemplo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Te agradezco tus cálidas y amables palabras, karina, y que te pases por aquí para leer las aventuras de Cris que, por cierto, lamento comunicarte que desapareció hace bastante tiempo ya. Ah, por cierto, eso que hice por Cris fue gracias a que él era un gato especial y me llegó al alma, el mérito es suyo. Un fuerte abrazo y cuídate mucho.

      Eliminar
  2. Hola, Gatoto, Muchas gracias por compatrit tu experiencia con Cris. A qué te refieres con que desapareció hace bastante tiempo?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pués que salió una tarde de viernes, de esta pasada primavera, a dar una vuelta como solía hacer habitualmente, y ya no volvió más. Tal como vino, se fue. Estuvimos buscándolo durante mucho tiempo pero pasados unos meses ya lo dimos por ...
      Respecto a lo de compartir la historia de Cris, ha sido un placer. Gracias a ti por seguirla e interesarte por este pequeño, bueno e inocente "bicho" peludo.

      Eliminar